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  • Equipo Criando Contigo

NO HAY NADA MALO CON EL LLANTO


Durante las vacaciones y ahora que pasado caso un mes desde que los niños entraron al colegio, me ha tocado ver muchas escenas de llantos. Niños que lloran porque mamá se va. Niños que lloran porque no saben qué va a pasar. Niños que lloran porque están asustados. Niños que lloran porque tienen rabia. He visto muchos llantos.

En si mismo, no hay nada de malo con el llanto. No hay nada de malo con ninguna emoción. Todas las emociones valen. Las positivas y las negativas. Lo importante está en saber cómo manejamos estas situaciones “difíciles” (para los niños y para nosotros) y siempre, SIEMPRE, recordar que debemos validar las emociones de los niños; nunca negarlas. Es decir, si un niño llora, cualquiera sea el motivo, significa que lo que ha ocurrido es importante para él y no debemos minimizar esa emoción. En concreto, debemos evitar frases como:

- “No llores, no pasa nada”

- “Deja de llorar”

Sé que se hace difícil aceptar el llanto de nuestros niños, sobretodo cuando estamos agobiados con otras preocupaciones. Sin embargo, vale la pena hacer el esfuerzo, ponerse a la altura del niño y, de manera simple y amable, decir: “Veo que estás triste (o enojado, asustado, etc.)”. De esta forma, validamos su emoción, la reconocemos, le ponemos nombre a lo que está sintiendo, nos conectamos.

Este tipo de situaciones, más allá de ser “complicadas” en la crianza de nuestros hijos, son OPORTUNIDADES DE CONEXIÓN con nuestros niños. En estos momentos, cuando más nos necesitan, nosotros somos el adulto y debemos actuar como tal.

El objetivo no debe ser calmar el llanto lo antes posible. El objetivo debe ser acompañar a nuestro hijo, hacerlo sentir seguro y, por sobretodo, comprendido.

Una vez lograda esta conexión, el niño podrá calmarse y será el momento apropiado para que podamos redirigir, enseñar y hablar de lo ocurrido.

¿Y dónde están los límites? Poner límites no significa invalidar al niño. Muy por el contrario, significa tomar en cuenta lo que está sintiendo y dejar claro que es lo que nosotros haremos en determinada situación. Se trata de ser consistentes, no inflexibles. Les doy algunos ejemplos:

1) “Mi hija llora cada vez que debo sentarla en la silla del auto. No quiere sentarse a pesar de que se lo pido, amablemente, una y otra vez. ¿Qué hacer?” Primero, prevenir el llanto. Para eso, puedo darle opciones: “Vamos a salir en el auto. Quiero que te sientes en la silla. ¿Puedes hacerlo sola o necesitas que yo te siente?” Probablemente, las primeras veces, no te hará caso. En esa situación debes tomar la iniciativa y, con calma, sentarla. Puede ser que se ponga a llorar; entonces, tienes que aceptar sus sentimientos. “Sé que no te gusta ir en la silla del auto, pero tienes que estar segura para que podamos salir.” De esta forma, estableces el límite, aceptas la emoción de tu hija y, de forma respetuosa la ayudas a que se siente en la silla del auto.

2) “Mi hijo llora cada vez que lo dejo en el colegio”. De ser posible, lo primero es anticipar lo que va a ocurrir. Puedes decir “Ahora vamos al colegio. Yo te dejaré en el salón y luego me iré a trabajar. Vendré por ti al medio día”. Es probable que tu hijo llore de todas formas. En ese caso, puedes decirle “Sé que no te gusta que me vaya y que quieres que estemos juntos, a mi también me gusta mucho estar contigo; por eso, volveré a buscarte al mediodía. Ahora me iré a trabajar. ¿Prefieres quedarte con alguno de tus amigos o con tu profesora?” Si tu hijo no acepta ninguna de las opciones que le das, debes decidirlo tu y seguir con lo que ya le anticipaste. Es decir, puedes optar por dejarlo con su profesora, despedirte e ir a trabajar.

Este es uno de los grandes regalos que podemos dar a nuestros hijos: aceptar todas sus emociones, incluso las negativas. En vez de “corregir” y “controlar”, enfoquemos nuestros esfuerzos en “aceptar” y “reconocer” las emociones. Siempre debemos darles la libertad de expresar como se sienten. Después de todo, no podemos controlar las emociones de otros y, muchas veces, las emociones intensas necesitan ser liberadas (*). ♥

(*) Párrafo adaptado del libro de Janet Lansbury “No Bad Kids”

#llanto #emociones #sentimientos #validaremociones #límites

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