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  • Equipo Criando Contigo

NIÑOS AMADOS


Ayer mientras le hacía cariño a mi hijita y le decía que la amaba, me pregunté cuán diferentes seríamos muchos de nosotros los adultos si hubiéramos sido niños incondicionalmente amados desde bebés?

Porque todos o la mayoría podríamos decir que fuimos amados, pero a cuántos de nosotros nos demostraron ese amor a diario? Con paciencia, presencia, abrazos, miradas, risas, cariños, atención, disponibilidad, entrega, sensibilidad en la respuesta a nuestro estrés, respeto, y constantes "te quiero"?

No olvidemos que los niños pequeños tienen pensamiento concreto por lo que necesitan que el amor incondicional sea demostrado a diario por sus figuras de apego, así ellos lo perciben! Con hechos y palabras cariñosas.

Uno al llegar a la adultez puede llegar a entender las razones por las cuales nuestros padres quizás no pudieron demostrarnos ese tipo de amor. Exceso de trabajo, depresiones, falta de recursos emocionales, repeticiones transgeneracionales, etc. Pueden ser un consuelo que lamentablemente ya no cambiarán por completo nuestro tipo de personalidad, nuestra manera de relacionarnos, ni la manera de enfrentar el mundo. Pero podemos reflexionar e intentar mejorar un poquito cada día, solo hay que cuestionárselo y comenzar a trabajarlo en casa, reparando nuestras carencias infantiles con quienes más amamos!

Nuestra actual relación de pareja también puede ser de gran ayuda para mejorar a nivel vincular y emocional, así como también con nuestros embarazos; se ha comprobado que las mujeres podemos modificar nuestro tipo de apego o forma de relacionarnos, y si no lo logramos sol@s entonces pidamos ayuda!

Indicadores emocionales como autoestima alta, relaciones interpersonales sanas, empatía, seguridad en si mismo, autonomía, mejor manejo del estrés, autocontrol, capacidad de resolución de problemas y adaptabilidad, modulación de impulsos, buen desarrollo cognitivo, sensación de satisfacción y bienestar, entre otros, nos dan cuenta de un adulto seguro y confiado de sus capacidades ya que en su niñez ha sido aceptado y amado incondicionalmente por sus padres o cuidadores.

Las neurociencias han demostrado que el cerebro cambia de acuerdo a los estímulos amorosos que recibe. Por muy asombroso que parezca se ha probado que es así. Sue Gerhardt habla de la importancia del amor en el desarrollo cerebral desde bebés: el amor como modulador de cambios cerebrales en los bebés. "Desde el nacimiento hasta los 2 o 3 años se desarrollan muchos sistemas importantísimos en el cerebro (corteza orbitofrontal), principalmente los que utilizamos para gestionar nuestra vida emocional y por ejemplo nuestra respuesta al estrés. Esto dependerá de los niños que tienen vínculos afectivos seguros, ya que los bebés y niños pequeños necesitan atención personalizada, los cuidados y receptividad de alguien que los conozca perfectamente y que pueda regularlos bien".

Como nos dice el Ps. Felipe Lecannelier "El cerebro no está cien por ciento formado al nacer, para desarrollarse dependerá de como te relaciones con tu hijo; como lo tocas, como le hablas, de experiencias constantes y cariñosas. Si no estas conexiones neuronales mueren". Para él, el momento peak de la formación de estas redes neuronales es a los 3 años de edad.

Para la neuropsiquiatra Amanda Céspedes "Proteger al niño y nutrirlo de afecto, valoración y respeto, inclinarán su balanza emocional hacia el polo positivo: serenidad, optimismo, empatía, flexibilidad y buen humor".

Un estudio del 2010 en Filadelfia encontró un fuerte vínculo entre la crianza afectiva a los cuatro años y el tamaño del hipocampo (región cerebral asociada a la memoria). Este estudio demostró que las experiencias infantiles moldean la estructura del cerebro en desarrollo. Es así como al nacer, el cerebro tiene cerca de 100.000 millones de neuronas, tantas como en la edad adulta, pero a medida que el bebé crece y recibe una avalancha de estímulos sensoriales, las neuronas se conectan entre sí y establecen, hacia los tres años, unos 100 billones de conexiones.

Es así como la forma de relacionarnos con nuestros niñ@s desde incluso antes de nacer irá influyendo en su desarrollo cerebral, tanto a nivel emocional como cognitivo. Por lo que siempre decimos: tenemos muchísima responsabilidad en nuestras manos y lo mejor es que tenemos mucho por hacer! Mucho amor para entregar. No tengamos miedo de demostrarlo. Y a diario tenemos oportunidades de manejar los conflictos con quienes más amamos de la mejor manera posible: empatizando, conteniendo y buscando soluciones amorosas y respetuosas. ♥

Imagen extraída de la web

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